

En el templo basílica del Corazón de María de
Santiago de Chile desde hace muchos años ha ido
creciendo la devoción popular a este santo apóstol
de Jesús.
El, como todos los santos, son personas que en su
vida creyeron en Jesucristo, confiaron en sus
promesas y fueron coronados con la vida eterna.
Ahora, junto a Dios, cuidan también de sus hermanos
que aún peregrinamos.
Ciertamente
que
Jesucristo es el único intercesor ante Dios.
Pero
los cristianos y cristianas que llamamos santos y
otros muchísimos que fueron fieles a su condición
de hijos de Dios,
son los mejores amigos de Jesucristo: ellos
presentan su propia vida como testimonio y ayuda de
los que no tenemos una vida ejemplar.
Le deseamos de todo corazón que su devoción a San
Judas Tadeo le ayude a ser un buen hijo de Dios,
hermano de los demás y constructor de una sociedad
más justa y amable para todos.
Llamamos también a reactivar la antigua y
benemérita
Sociedad de San Judas Tadeo que
tantas obras de bien realizó tiempo atrás. Pida en
el bazar junto al templo o en la oficina parroquial
su ficha de inscripción. Juntos podemos hacer que
la devoción a san Judas sea también una bendición
para nuestra patria, nuestros hogares y para los
más marginados de la sociedad.
La Sociedad de San Judas patrocina diversas obras
solidarias que los Misioneros Hijos del Corazón de
María (Claretianos) llevan en el país. Por eso, en
vez de llevar velas al altar de nuestro santo, es
mejor llevar alimentos no perecibles.

San Judas es mejor honrado cuando un pobre recibe ayuda que cuando se quema una vela ante su altar.

El Apóstol San Judas Tadeo te dice:
"TANTAS VECES TE AYUDÉ, AHORA AYÚDAME TÚ A VOLVER A MI TEMPLO"
Colabora en la
Cuenta corriente
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