2 diciembre 2011 0 Comentarios

Basílica del Corazón de María, valioso templo en actual reparación

Es la sede del Santuario Nacional de S. Judas Tadeo. Se encuentra cerrada tras sufrir severos daños por el terremoto del 27 de febrero de 2010. 

La Basílica del Corazón de María, situada en la esquina de las calles Zenteno y Copiapó, en el centro de Santiago, es el primer templo levantado por los misioneros claretianos en el mundo, y primero que recibió del Vaticano el título basilical en honor a su Madre y patrona, en 1929. Permanece cerrada desde el 27 de febrero de 2010, debido a los daños que le provocó el hasta entonces quinto mayor terremoto registrado en la historia.

El “glorioso apóstol Judas Tadeo en esta iglesia tiene su altar”, como canta su himno. Ello desde que los primeros misioneros hijos del Corazón de María –llamados también claretianos, por su fundador, san Antonio Mª Claret- vinieron de España a Chile a partir de 1870, levantaron el templo entre 1876-‘79,  y comenzaron a inculcar la devoción al santo. Varios de ellos aseguraban haber recibido por su intercesión favores señalados.

El templo ha soportado con entereza más de 20 terremotos desde que fuera inaugurado el 8 de diciembre de 1879. Ello a pesar de no tener “cadenas” como las construcciones modernas del país. Pero con el sismo del 27 de febrero de 2010 se desplomó el gran triángulo que coronaba el frontis entre las dos torres, se separó el muro frontal en la parte superior, hubo fracturas considerables en algunos de los arcos interiores, y se ha debido sustituir una gran cantidad de molduras de su hermosa ornamentación interna.

El alto costo de los trabajos que en más de un año y medio ha sido posible realizar, lo ha afrontado la comunidad claretiana de Chile con ayuda de su propia congregación más los aportes de la feligresía y algunos amigos, sin apoyo de algún otro organismo o entidad. Por eso las obras han avanzado con lentitud, según se han ido acopiando los recursos. 

Una joya de gran valor 

Sucesivas generaciones de fieles han sabido apreciar el valor incalculable del templo. Su mayor riqueza radica en su profunda significación espiritual como primera basílica cordimariana en el mundo, y foco nacional de la devoción a san Judas Tadeo, una de las más arraigadas en el pueblo chileno. Basílicas son los templos de mayor significación para la Iglesia Católica, que otorga ese título sólo por decreto vaticano.

El templo constituye, por otra parte, una riqueza arquitectónica, artística y cultural significativa. La construcción es de estilo renacentista, levantada en piedra y ladrillo. Mide 55 metros de largo por 27 de ancho y 17 de alto. Como dato notable, su arquitecto y el constructor fueron dos de los mismos misioneros: el padre José Viladrich y el hermano Pedro Mas.

Entre la ornamentación interior destaca el retablo mayor dorado a fuego, presidido por una preciada imagen patronal del Corazón de María, de 3,70 m. de alto. Fue tallada sobre madera en Barcelona, e instalada en 1898 en su camarín, iluminado entonces sólo por luz natural. Fue coronada por decreto pontificio en 1950.

Entre los ocho altares laterales descuella el de san Judas Tadeo, cuya devoción masiva y permanente llevó a constituir oficialmente en este templo su santuario nacional. La imagen histórica del santo fue tallada también en Barcelona, llegó a Chile en septiembre de 1911, y fue bendecida solemnemente el 5 de diciembre del mismo año. Se cumplen así ahora 100 años de un acontecimiento que impulsó decisivamente la devoción al apóstol.

Los antecedentes arquitectónicos, artísticos y culturales del templo fueron valorados de forma que el 14 de enero de 1987 la Basílica del Corazón de María fue declarada monumento nacional en la categoría de monumento histórico. De este importante reconocimiento se cumplirán 25 años en enero de 2012. 

Otros méritos valiosos 

La basílica guarda la tumba de un futuro santo claretiano, el padre Mariano Avellana, evangelizador incansable en Chile durante 30 años, especialmente en favor de los enfermos, los presos y los más necesitados. Fue declarado Venerable por el papa Juan Pablo II en 1987, y concluyó así su proceso de beatificación. Para llevarla a cabo sólo falta un milagro cabal que el Vaticano compruebe como realizado por su intercesión.

Otro valor emotivo para los misioneros radica en que a los pies del altar mayor reposan los restos mortales de su primer superior en Chile, el padre Pablo Vallier, y los del padre Donato Berenguer, artífice de la construcción del templo basilical.

Este conserva también las huellas de los dos santos chilenos. Teresa de los Andes recibió aquí durante su adolescencia las orientaciones de su director espiritual, el misionero claretiano P. José Blanch; y san Alberto Hurtado solía enfervorizar también en la basílica a sus jóvenes de la Acción Católica, que dejaron honda huella en la vida del país. Ambos santos tienen hoy sus respectivos altares en el templo basilical.

Un tesoro de valor inavaluable constituye por todo ello esta basílica-santuario. Se justifica plenamente restaurarla de los daños del sismo y mantenerla al nivel de dignidad que se merece.                  

Alfredo Barahona Zuleta (Noviembre de 2011)

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